18 de agosto de 1969.
Este lunes marcó el cuarto y último día del legendario festival de Woodstock, extendiéndose más allá de lo programado originalmente debido a tormentas intermitentes, problemas logísticos y un tráfico colosal.
Este lunes por la mañana quedó grabado en la historia de la música principalmente por la icónica y trascendental actuación de Jimi Hendrix ante una multitud mermada pero profundamente conmovida.
Debido a los monumentales retrasos acumulados durante el fin de semana, varias de las bandas principales del domingo terminaron tocando durante las horas de la madrugada y las primeras horas de la mañana del lunes: Blood, Sweat & Tears, Crosby, Stills, Nash & Young, The Paul Butterfield Blues Band, Sha Na Na.
Como cabeza de cartel indiscutible del festival, Jimi Hendrix tenía estipulado que ninguna banda podía tocar después de él.
Por ello, subió al gran escenario instalado en la granja de Max Yasgur aproximadamente a las 9:00 a.m. del lunes.
Para este momento, de las más de 400,000 personas que abarrotaban el lugar, solo quedaban entre 30,000 y 40,000 asistentes.
La gran mayoría se había marchado debido a la necesidad de volver a sus trabajos o por la simple falta de comida y abrigo tras días bajo la lluvia.
Gypsy Suns and Rainbows, Hendrix ofreció una presentación ininterrumpida de casi dos horas (una de las más largas de su carrera).
El clímax del show llegó cuando interpretó una versión solista y distorsionada de «The Star-Spangled Banner» (el himno nacional de EE. UU.).
Su guitarra imitó de forma desgarradora el sonido de bombas cayendo y sirenas de guerra, transformándose inmediatamente en el símbolo definitivo de la contracultura de los años 60 y en una poderosa protesta pacífica contra la Guerra de Vietnam.
El festival concluyó oficialmente tras su última canción, «Hey Joe», cerrando así uno de los hitos culturales más influyentes del siglo XX.
#ELSIESTERO, Historias y anécdotas de las mejores Bandas del Mundo, Domingos de 17.00 hs. a 18.30 hs. 105.1FM www.fmsos.com.ar