Luca Prodan

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Luca Prodan

Luca Prodan nació en Roma el 17 de mayo de 1953,hijo de Mario Prodan, un ciudadano italiano nacido en el imperio austrohúngaro y de Cecilia Pollock, nacida en China e hija de escoceses que residieron en Shanghái y Pekín antes de la Segunda Guerra Mundial. Luca fue el tercero de cuatro hermanos: Michela (Micaela) y Claudia eran las mayores, y Andrea el menor de todos. Tanto Michela como Andrea están relacionados con el mundo del cine, aunque Andrea tiene también una trayectoria musical inusual, solista del coro más famoso de Inglaterra en su primera juventud y músico creativo en su madurez
En Escocia, Prodan concurrió a la Gordonstoun School,un prestigioso colegio de la alta sociedad (el padre de Luca quiso darle a sus hijos la mejor educación), considerado como uno de los mejores de Europa, y al cual asistía en ese tiempo el príncipe Carlos de Inglaterra. Allí conoció a Timmy McKern y luego, faltándole un año para finalizar sus estudios, en 1970, los abandonó y se escapó del instituto. En ese momento rondaba sus diecisiete años de edad. Al tiempo en que su familia requirió su búsqueda a la Interpol, recorrió Europa en solitario hasta regresar a Roma, donde fue hallado por su madre en el mismo momento en el que había sido detenido por la policía.
Establecido en Londres durante la década de 1970, trabajó en la compañía discográfica Virgin. Todavía en Londres formó su primera banda: The New Clear Heads, contemporánea a la estética de bandas punk como XTC, The Fall, Wire o Joy Division. La sensibilidad musical de Luca, influida por el apogeo de los ritmos de las excolonias británicas como el dub y el reggae (que influyeron en la música popular británica durante la década de 1970), se asemeja al estilo personal de cantautores post-punk como Joe Jackson, Graham Parker o Elvis Costello. Aunque tal vez la ironía de Ian Dury & The Blockheads se parece más al estilo jocoso y festivo de algunas de las canciones de la posterior etapa de Prodan con el grupo Sumo.
Prodan tenía una vocación particular por la música. Fue sensible en la adolescencia al rock sinfónico y a la psicodelia de Canned Heat, Soft Machine, Syd Barrett de Pink Floyd, o de Peter Hammill y Van der Graaf Generator e incluso al boom experimental de Roxy Music. Inspirado por algunos músicos como Bob Dylan, Jim Morrison, Nick Drake, John Lennon, David Bowie, Leonard Cohen, Lou Reed, Lucio Battisti, Franco Battiato, o Brian Eno, compuso durante la década de 1970 algunas canciones memorables, que serían grabadas en 1981 en La Cumbrecita, Córdoba (Argentina).
En la disquería Virgin en Marble Arch (Londres), uno de los locales donde nació el imperio de Richard Branson, Luca manejaba la sección de “singles”. Allí, empezó a acumular para sí mismo algunos tesoros musicales, la mayoría robados del depósito con un límite: uno de cada diez discos que vendía iba a parar a su casa. Lo echaron, pero la insistencia de algunos clientes que reclamaban “al italiano que podía descubrir el título de una canción y a su intérprete con tan solo escuchar un silbido desafinado” le devolvió su trabajo. La segunda oportunidad en Virgin duró poco. Luca tuvo muchos más discos a disposición, y la sustracción alcanzó niveles de desmesura. Además de llevarse los discos que le gustaban, también robaba discos para sus amigos y para su hermano Andrea. Esta vez Branson no dudó y ordenó el despido definitivo.
Viviendo en Londres, Luca se inició en el consumo de heroína. En 1979, su hermana Claudia se suicidó con su novio, tras encerrarse en un auto e inhalar monóxido de carbono. Tras esto, Luca cayó en un coma, debido a su adicción a la heroína, por lo que casi lo dan por muerto.
Prodan se instala en el país en plena dictadura argentina. Viajó siguiendo una bucólica foto que le había cautivado incluida en una carta de su amigo argentino de origen escocés, Timmy McKern, con quien había compartido años escolares en Escocia y convivió luego en Londres. En la imagen se ve a la familia de McKern en las sierras de Córdoba.
“Todo comenzó con una foto que cruzó el océano desde estas tierras hasta Roma. Luca Prodan caminaba al borde de la muerte y la postal familiar que recibió mostraba el refugio cordobés de su amigo Timmy McKern donde todo era vida y naturaleza. Un perro, dos niñas, una pareja sonriendo con las sierras de Nono como marco de una vida idílica. Con Timmy habían compartido el colegio del norte de Escocia al que también asistía el príncipe Carlos de Gales. Su invitación era la última carta que Luca tenía para jugar y ganar unos años más de vida. Ni siquiera imaginaba que, años más tarde, con su música marcaría un quiebre en la historia de nuestro rock.” — Pedro Irigoyen, Memorias del Happy Valley Rock. Artículo en diario La Nación, 24 de diciembre de 2017
Gracias a la contención que recibe de McKern y su familia, Prodan no tardó en conocer a Germán Daffunchio y Alejandro Sokol ni en comenzar a componer temas con ellos — que serían los primeros de la banda que más tarde se llamaría Sumo — como «Night & Day» y «Regtest», entre otros.
​ Prodan en la voz, Sokol en el bajo, Daffunchio a la guitarra y Stephanie Nuttal, amiga inglesa de Luca, en la batería, dieron un primer concierto en una discoteca de El Palomar llamada Caroline’s Pub.
La banda estableció su base en la casa de la madre de Timmy en Hurlingham, Provincia de Buenos Aires. Brindaban espectáculos con temas cantados en inglés. Tuvieron serios problemas durante la guerra de Malvinas, cuando todo lo relacionado con el Reino Unido — incluido el idioma — fue prohibido. Ello provocó el retorno de Nuttal a su país natal a pedido de sus padres.
La segunda formación de Sumo estuvo integrada por Prodan (voz), Daffunchio (guitarra), Sokol (batería) y Diego Arnedo (bajo). Más tarde se uniría como saxofonista Roberto Pettinato, quien hasta ese entonces era periodista de la revista El Expreso Imaginario.
En 1984, Sokol deja la banda y se suma Alberto “Superman” Troglio en la batería.
Al poco tiempo, e invitado por Diego Arnedo, ingresa Ricardo Mollo en guitarra. Ambos eran exintegrantes de MAM.
La formación con Prodan, Daffunchio, Arnedo, Mollo, Troglio y Pettinato se mantuvo hasta la disolución del grupo.
Sumo acompañó una revolución cultural, encarnada en un fervor participativo de los jóvenes de clase media en política partidaria, asociaciones barriales y la emergente escena cultural — que formó un creativo y potente círculo underground en la Buenos Aires posdictatorial​ — renovó el periodismo alternativo, encarnado en revistas como Expreso Imaginario o Cerdos y Peces, y facilitó el surgimiento de un ambiente artístico que descargaría munición gruesa de ironía sobre todo el status quo de las artes plásticas, el teatro, la música o el diseño. El cruce de géneros que caracterizó la época se empezó a evidenciar en artistas como Marcia Schvartz, Vivi Tellas, Diana Nylon, Batato Barea o Sergio De Loof.
Por estos años, Sumo solía dividirse en dos bandas para poder recaudar más dinero, dando recitales como la Hurlingham Reggae Band y a veces como Sumito. Ambos grupos tocaban varios recitales cada fin de semana en recintos como el Café Einstein, templo underground de los años 1980, o bien en el Parakultural.
Tras publicar Corpiños en la Madrugada en forma de casete y con distribución limitada, en el año 1985 la banda saca su primer disco «oficial», Divididos por la Felicidad — titulado jugando con la traducción del nombre de la banda inglesa Joy Division — en el que plasman mucho reggae con influencias de Bob Marley y también del funk y post punk; «La rubia tarada» fue el mayor éxito de este LP.
En 1986 grabaron Llegando los monos, segundo disco en el que hay reggae, rock agresivo y post-punk. Algunos de sus temas se convirtieron en himnos, como «Estallando desde el océano», «El Ojo Blindado» o «TV Caliente». El hit del disco fue «Los Viejos vinagres». En ese mismo año dieron un épico concierto en Obras Sanitarias, consagrándose como una de las bandas más atractivas de ese momento.
En el año 1987 sacaron su tercer y último disco, After Chabón, álbum en el que se muestra una notable madurez en materia musical y lírica: tal es el caso de «Mañana en el Abasto», en el que Prodan da una particular y emotiva descripción de un barrio típico de Buenos Aires.
El último recital de Sumo se realizó en el estadio del Club Atlético Los Andes el 20 de diciembre de 1987. Según el cantante de la banda Los Violadores, Pil Trafa, «Luca estaba muy flaco y pálido». Sus ex compañeros recordaron más tarde que esa noche, momentos antes de interpretar una poderosa versión de «Fuck you», Luca dijo: «Ahí va la última». Dos días después, el martes 22 de diciembre de 1987, fue hallado muerto en su habitación de la casa ubicada en la calle Alsina 451, en el barrio de San Telmo, que compartía con el músico Marcelo Arbiser. Había sufrido un paro cardíaco debido a una grave hemorragia interna causada por una cirrosis hepática
Luca Prodan participó de cerca en la escena musical alternativa inglesa de la década de 1970. Se dice que tenía vínculos con varios protagonistas de lo que luego fue la escena musical británica de esos años como Malcolm McLaren, John Lydon y Sid Vicious (The Sex Pistols), Ian Curtis (Joy Division), Ian Dury (Ian Dury & The Blockheads), Stephanie Nuttal (Manicured Noise, luego primera baterista de Sumo) y Tony Mansfield (New Musik). Parte de los coros en la canción «Living By Numbers» de New Musik de 1980 fueron interpretados por Luca, que por entonces era novio de Julie Mansfield, hermana del cantante.
En 1983, la República Argentina se encontraba inmersa en un escenario muy particular. La dictadura había dado paso a la democracia y las ciudades empezaban una etapa de renovación en la música, el teatro y las artes plásticas. Prodan, un extranjero que no hablaba castellano al llegar al país, hizo historia al formar una de las bandas de rock más emblemáticas que jamás haya dado la Argentina.
Su perfil era una extraña combinación de caballero y vagabundo — era profundamente educado y erudito, con una enorme sensibilidad para la música, la historia del arte y la literatura. Al mismo tiempo desafiaba esa legitimidad con una sensibilidad por los personajes y el lenguaje de la calle, los excéntricos y la música folk. También fue reconocido por componer temas monocordes (de un solo acorde). «El rock puede o debe ser simple, dos acordes» fue su frase de cabecera durante muchos años.
Prodan no soportaba el denominado «rock nacional», y siempre tuvo una posición de burla con respecto al incipiente star system de la escena de los primeros años de la década de 1980. En ocasiones discrepó con ‘intocables’ consagrados como Luis Alberto Spinetta, Charly García, Soda Stereo, Miguel Mateos, Miguel Abuelo y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, entre otros.A pesar de eso, admiraba a otros artistas vinculados (o no) al rock, como Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Pipo Cipolatti, Jaime Torres, Fito Páez y Andrés Calamaro
Su estilo de vida estuvo siempre cercano a un ascetismo igualitarista extremadamente irónico, con respecto a lo que percibía como el establishment de una escena musical en auge. Poeta sensible y refinado, tenía al mismo tiempo una personalidad furiosa y eléctrica. Su excentricidad, su energía y su austeridad, asociadas a una profunda ironía y un enorme cosmopolitismo, hacían de Luca Prodan una figura extraña para los cánones de un ambiente poco acostumbrado a los estilos irreverentes de la contracultura y el gesto camp, que Prodan encarnaba. La transformación cultural de la década de 1980, simultánea a la creciente importancia de una cultura juvenil que floreció en la post-dictadura, explicaría en parte las condiciones de su carisma.
Luca Prodan fue un personaje del underground, pero criticaba duramente el elitismo pretencioso de un sector «moderno» y prefería el papel beat de «príncipe-mendigo». Esa actitud lo convirtió en un ícono de la llamada cultura rock — un término del que el mismo Prodan se reía: «¿Qué es el rock? ¡Es el kcor al revés!». Si durante la década de 1980 esta cultura se asociaba a estéticas «modernas» y «vanguardistas», durante la década de 1990 la masificación y diversificación del consumo, sumados al aumento de la brecha social, produjo una creciente distinción en los estilos musicales, asociando cada vez más el rock nacional a la cultura de sectores medios empobrecidos («rockeros») o a los sectores populares, haciendo de Luca Prodan un rostro encantado y paradójico que sintetiza las facetas múltiples e inesperadas de la cultura argentina reciente.
#ELSIESTERO, Historias y anécdotas de las mejores Bandas del Mundo, Domingos de 17.00 hs. a 18.30 hs. 105.1FM www.fmsos.com.ar

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