Robbie Robertson

Este 09 de Agosto del 2023, Murió Robbie Robertson, relevante compositor y guitarrista de la historia universal del rock

El guitarrista y compositor nacido en Canadá tenía 80 años. Lideró The Band, fue parte de una de los grandes grupos de Bob Dylan y compuso la banda de sonido de varias famosas películas de Martin Scorsese

Por Hillel Italie (Infobae – Teleshow)

Robbie Robertson y Martin Scorsese en la presentación de la película "The Last Waltz" en el Festival de Cannes, el 29 de mayo de 1978 (Foto: AP, File)

Robbie Robertson, guitarrista y compositor de The Band, que en clásicos como “The Weight” y “Up on Cripple Creek” deslumbró al mundo de la música y el folk estadounidenses y ayudó a repensar el rock contemporáneo, murió este miércoles a los 80 años. Robertson falleció rodeado de su familia en Los Ángeles “tras una larga enfermedad”, dijo su agente de prensa Ray Costa en un comunicado.

Desde sus años como magistral grupo de acompañamiento de Bob Dylan hasta su propio estrellato como encarnación de la comunidad y el virtuosismo a la antigua usanza, The Band influyó profundamente en la música popular de las décadas de 1960 y 1970, primero amplificando literalmente la polarizante transición de Dylan de artista folk a estrella del rock y después absorbiendo las obras de Dylan y sus influencias a medida que modelaban un nuevo sonido inmerso en el pasado estadounidense.

Robertson, nacido en Canadá, abandonó los estudios en la secundaria y fue un crisol de culturas -en parte judío, en parte mohawk y cayuga- que se enamoró de los sonidos y los caminos aparentemente ilimitados de su país de adopción (Estados Unidos) y escribió desde el asombro y el descubrimiento en una época en la que la guerra de Vietnam había alienado a millones de jóvenes estadounidenses. En su camino de vida se encontró entre muchos de los gigantes del rock: recibió consejos de guitarra de Buddy Holly, asistió a las primeras actuaciones de Aretha Franklin y Velvet Underground, fumó porros con los Beatles, vio al equipo de compositores Leiber y Stoller escribir canciones, charló con Jimi Hendrix cuando era un músico en ciernes y se hacía llamar “Jimmy James”.

The Band comenzócomo telonera de la estrella del rockabilly Ronnie Hawkins a principios de la década de 1960 y, a lo largo de sus años juntos en bares, forjaron una profundidad y versatilidad que les abrió a prácticamente cualquier tipo de música y en cualquier entorno. Además de Robertson, el grupo contaba con el baterista y cantante Levon Helm y otros tres canadienses: el bajista, cantante y compositor Rick Danko, el tecladista, cantante y compositor Richard Manuel y el “mago” Garth Hudson. En un principio se llamaban The Hawks, pero acabaron llamándose The Band -un gesto de soberbia que sus fans dirían que se ganaron- porque la gente les señalaba cuando estaban con Bob Dylan y se refería a ellos como “la banda”.

Siguen siendo definidos por sus dos primeros álbumes, Music from Big Pink y The Band, ambos publicados a finales de los sesenta. La escena del rock se estaba alejando de las extravagancias psicodélicas del Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de los Beatles y se dirigía hacia una ola de efectos sonoros, largas jams y letras lisérgicas. Music from Big Pink, llamado así por la vieja casa cerca de Woodstock, Nueva York, donde vivían y se reunían, fue para muchos el sonido de un regreso a casa. El ambiente era íntimo, y las letras, extraídas del blues, el gospel, el folk y la música country, alternativamente juguetonas, crípticas y anhelantes. La banda en sí parecía representar el desinterés y una historia compartida y vital, con los cinco miembros haciendo contribuciones distintivas y apareciendo en fotos publicitarias con ropa sencilla y oscura.

The Band, en donde el guitarrista y compositor Robbie Robertson brilló en todo su esplendor (Foto: EFE/documental "Once were brothers")

A través de las Basement Tapes que habían grabado con Bob Dylan en 1967 y de sus propios álbumes, The Band ha sido ampliamente reconocida como fuente fundadora del género bautizado “Americana”, o música de raíces. Fans y compañeros hablaban de que sus vidas habían cambiado. Eric Clapton rompió con su supergrupo británico Cream y viajó a Woodstock con la esperanza de unirse a The Band, que influyó en álbumes que van desde Workingman’s Dead, de The Grateful Dead a Tumbleweed Connection, de Elton John. Las canciones de The Band fueron versionadas por Aretha Franklin, Joan Baez, The Staple Singers y muchos otros. Durante una interpretación televisiva de los Beatles de “Hey Jude”, Paul McCartney gritó la letra de “The Weight” (un himno hippie).

Al igual que Dylan, Robertson era un musicólogo y narrador autodidacta influido por todo lo americano, desde las novelas de William Faulkner al blues abrasador de Howlin’ Wolf o las armonías gospel de los Swan Silvertones. A veces sus canciones no sólo suenan creadas, sino desenterradas. En “The Night They Drove Old Dixie Down”, imaginó la Guerra Civil a través de los ojos de un confederado derrotado. En “The Weight”, con su voz principal repartida entre los miembros del grupo, evocó la llegada de un peregrino a una ciudad donde nada parece imposible: “Llegué a Nazaret, me sentía medio muerto / Sólo necesito un lugar donde poder recostar la cabeza / Oiga, señor, ¿puede decirme dónde puede encontrar un hombre, una cama? / Sólo sonrió y me dio la mano. ‘No’, fue todo lo que dijo”.

The Band tocó en el festival de Woodstock de 1969, no muy lejos de donde vivían, y llegó a ser noticia hasta el punto de aparecer en la portada de la revista Time. Pero el espíritu que había detrás de su mejor trabajo ya se estaba disolviendo. Álbumes como Stage Fright y Cahoots fueron decepcionantes incluso para Robertson, que reconocería que le costaba encontrar ideas nuevas. Aunque Manuel y Danko colaboraban frecuentemente en las canciones durante la época The Basement Tapes, cuando se publicó Cahoots en 1971, Robertson era el compositor dominante.

Salieron de gira con frecuencia, grabaron el aclamado álbum en directo Rock of Ages en el Madison Square Garden y se unieron a Dylan para los conciertos de 1974 que dieron lugar a otra grabación en vivo muy elogiada, Before the Flood. Pero en 1976, después de que Manuel se rompiera el cuello en un accidente de barco, Robertson decidió que necesitaba un descanso y organizó la despedida definitiva del rock, una reunión de estrellas en el Winterland Ballroom de San Francisco que incluyó a Dylan, Van Morrison, Neil Young, Muddy Waters y muchos otros. El concierto fue filmado por Martin Scorsese y sirvió de base para su célebre documental The Last Waltz, estrenado en 1978.

Robertson tenía la intención de que The Band siguiera grabando juntos, pero The Last Waltz contribuyó a romper definitivamente su amistad con Helm, a quien antes consideraba como un hermano mayor. En entrevistas y en sus memorias de 1993 Wheel on Fire, Helm acusó a Robertson de avaricia y ego desmesurado, señalando que había acabado siendo el dueño de su catálogo musical y calificando The Last Waltz de proyecto de vanidad diseñado para glorificarlo. En respuesta, Robertson afirmó que había tomado el control del grupo porque los demás -excepto Hudson- estaban demasiado agobiados por problemas de drogas y alcohol para tomar decisiones por sí mismos. “Me di cuenta de que en una banda como la nuestra, si no funcionábamos a pleno rendimiento, toda la maquinaria se descarrilaba”, escribió Robertson en sus memorias Testimony, publicadas en 2016.

The Band se reagrupó sin Robertson a principios de la década de 1980, y Robertson siguió una larga carrera en solitario y como compositor de bandas sonoras. Su álbum homónimo de 1987 fue certificado disco de oro y contenía el exitoso single “Show Down at Big Sky” y la balada “Fallen Angel”, un homenaje a Manuel, que fue encontrado muerto en 1986 en lo que se consideró un suicidio (Danko murió de insuficiencia cardíaca en 1999, y Helm de cáncer en 2012).

Robertson, que se trasladó a Los Ángeles en la década de 1970, mientras que los demás se quedaron cerca de Woodstock, se mantuvo cerca de Martin Scorsese y ayudó a supervisar las bandas sonoras de El color del dinero, El rey de la comedia, Los Infiltrados, El irlandés y la próxima Killers of the Flower Moon, entre otras. También produjo el álbum de Neil Diamond Beautiful Noise y exploró su herencia a través de discos como Music for the Native Americans y Contact from the Underworld of Redboy.

Robbie Robertson y Elvis Costello en un show del Salón de la Fama del Rock & Roll (Foto: AP/Jeff Christensen)

The Band ingresó en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1994; Robertson asistió, Helm no. En 2020, Robertson echó la vista atrás y guardó luto en el documental Once Were Brothers y en la balada del título, en la que cantaba “When the light goes out and you can’t go on / You miss your brothers, but now they’re gone” (Cuando la luz se apaga y no te puedes ir, extrañas a tus hermanos pero ellos ya se han ido”). Robertson se casó con la periodista canadiense Dominique Bourgeois en 1967. Tuvieron tres hijos antes de divorciarse. Le sobreviven su segunda esposa, Janet Zuccarini, y cinco nietos.

Jaime Royal Robertson nació en Toronto y pasaba los veranos en la reserva de las Seis Naciones del Grand River, donde creció su madre, Rosemarie Dolly Chrysler. Nunca conoció a su padre, Alexander David Klegerman, que murió antes de que él naciera y de cuya existencia sólo supo años después. Su madre se había casado con un obrero, James Robertson, a quien Robbie creyó al principio su padre biológico.

La música era una vía de escape de lo que él recordaba como un hogar violento y abusivo; sus padres se separaron cuando él era un adolescente. Veía a sus parientes tocar la guitarra y cantar en la reserva de las Seis Naciones, y quedó “hipnotizado” por lo absortos que estaban en sus propias actuaciones. No tardó en practicar con la guitarra, tocar en grupos y componer canciones en su adolescencia.

Robbie Robertson presentando "Once Were Brothers: Robbie Robertson and The Band" en el Festival Internacional de Cine de Toronto (Foto: Chris Pizzello/Invision/AP)

Tenía un don para impresionar a sus mayores. A los 15 años, su grupo actuó como telonero de Ronnie Hawkins en un club de Toronto. Tras oír a Hawkins decir que necesitaba material nuevo, Robertson se apresuró a volver a casa, compuso un par de canciones y se las llevó al hotel. Hawkins grabó las dos, “Someone Like You” y “Hey Boba Lu”, y Robertson no tardó en subirse a un tren con destino a la base de Hawkins en Fayetteville, Arkansas.

Durante los años siguientes, hizo giras con él por EE.UU. y Canadá, a medida que se iban marchando miembros y se incorporaban los intérpretes que acabarían convirtiéndose en The Band. En 1963, Robertson y los demás se habían distanciado de Hawkins y estaban listos para trabajar por su cuenta, grabando un puñado de singles como The Canadian Squires y entraron en la historia del rock cuando unos conocidos comunes les sugirieron que hicieran una gira como “la banda” de Bob Dylan, rebelándose entonces contra su imagen de trovador folk y enfureciendo a los fans que pensaban que se había vendido.

En 1965-66, fueron coautores de Dylan en algunos de los espectáculos más trascendentales del rock, en los que la estrella folk-rock tocaba un set acústico de apertura y luego se unía a The Hawks para un segmento eléctrico que fue abucheado tan ferozmente que Helm abandonó y fue sustituido por Mickey Jones. Tal y como se recoge en las grabaciones de audio y en las imágenes del cineasta D.A. Pennebaker que se vieron décadas más tarde en el documental sobre Dylan No Direction Home, el sonido de canciones como “Just Like Tom Thumb’s Blues” y “Ballad of a Thin Man” igualaba con creces la furia de sus detractores, culminando en un concierto en Manchester (Inglaterra) en mayo de 1966, cuando un fan gritó “¡Judas!”.

“No te creo”, respondió Dylan. “¡Eres un mentiroso!” Pidió a The Hawks que tocaran “más bajo” y los condujo a un final a todo trapo con “Like a Rolling Stone”.

Robbie Robertson en el Crossroads Guitar Festival en Chicago (Foto: AP/Charles Rex Arbogast)

En sus memorias, Robertson escribió: “Se respiraba una especie de locura. Todo el ambiente se había caldeado. Ajusté la correa de mi Telecaster para poder soltarla con un rápido movimiento del pulgar y usar la guitarra como un arma. Los conciertos empezaban a ser así de impredecibles”.

Más tarde, en 1966, Dylan resultó gravemente herido en un accidente de moto y se recuperó en la zona de Woodstock, donde también se instaló pronto The Band. Sin obligaciones contractuales ni plazos de ningún tipo, juntos se salieron del tiempo por completo. Improvisaron viejas canciones country y de los Apalaches y trabajaron en originales como “Tears of Rage” y “I Shall Be Released”, que en un principio iban a ser demos para otros artistas. The Basement Tapes, como acabaron llamándose, fueron uno de los primeros archivos piratas del rock antes de ser publicados oficialmente, en parte en 1975 y en un conjunto completo de seis CD en 2014.

Robbie Robertson, Bob Dylan, Allen Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti en los años 70

Trabajar y componer con Dylan animó a The Band a probar con un álbum propio. Music from Big Pink incluía la colaboración Dylan-Danko “This Wheel’s On Fire” y “Tears of Rage” de Dylan-Manuel, junto con originales como “In a Station” de Manuel y “Caledonia Mission” de Robertson. En sus memorias, Robertson recordó la primera vez que su antiguo jefe escuchó Music from Big Pink.

“Después de cada canción, Bob miraba a ‘su’ banda con ojos orgullosos. Cuando llegó ‘The Weight’, comentó: ‘Esto es fantástico. ¿Quién escribió esa canción?”, cuenta Robertson. “‘Yo’, le contesté. Sacudió la cabeza, me dio una palmada en el brazo y dijo: ‘¡Maldita sea! ¿Tú escribiste esa canción?’”

Fuente: AP

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