Los Twist

A 40 años del disco debut de Los Twist: el significado oculto y policial del nombre, “La dicha en Movimiento”

El 17 de octubre de 1983, la banda liderada por Pipo Cipolatti lanzó su primer álbum. Por qué se llamó así. La grabación en apenas 30 horas. La producción de Charly García y el día que echó a todos del estudio. Y cómo se transformó en uno de los pilares del nuevo rock bailable de los ‘80

Por Bobby Flores (Infobae)

Los Twist: Fabiana Cantilo, Polo Corbella, El Gonzo, Cano, Pipo Cipolatti y Daniel Melingo

El 17 de octubre es una fecha muy trascendente para el rock argentino.

Ese día, pero de 1983, aparece el disco debut de Los Twist, La Dicha en Movimiento.

Un par de años antes, en una agencia de publicidad en la que lideraba el área creativa Carlos Galanternik, un tiempo antes que a Carlos lo poseyera para siempre su alter ego Tom Lupo, nos conocimos con Rafael Bini. Rafael alternaba su trabajo en la agencia con Paraíso Records, una disquería que estaba en Paraguay y Marcelo T. De Alvear, además de presentarse los fines de semana en el Parque Genovés siendo parte del dúo Los Pipos. La otra parte del dúo, el yin del yang Rafael Bini, era Hugo Cipolatti.

De la experiencia Los Pipos, a Hugo le quedó mejor Pipo. Fue de parte de Bini también, que a mi me quedó de Robert, Bobby.

Rafael fue el nexo con una colectora en el freeway del rock en Buenos Aires. Por su banda posterior, Comida China, pasaron Miguel Zavaleta, Willy Crook, Charly Alberti, Hilda Lizarazu y otros por el estilo. Aun con los nombres que traían del barrio, algunos fueron rebautizados ahí. Una curiosidad de Rafael Bini, de quién ya hemos leído aquí.

La portada de "La dicha en movimiento", el primer álbum de Los Twist

Otra pata en esta historia es Melingo.

Daniel Melingo que volvía de su experiencia en el Brasil Nordestino, donde tocaba el clarinete para Milton Nascimento, mientras se coronaba a Fernando Noy reina del carnaval de Bahía, se integró a Los Abuelos de la Nada, la banda incipiente que traía a Miguel Abuelo nuevamente a nuestro rock. Melingo también grabó con Sumo su debut discográfico en cassette “Corpiños en la Madrugada” tocando el saxo y también tocaba en la banda de Charly García.

Mientras tanto… Superando la dictadura, los jóvenes democráticos empezaron a tomar las calles y las noches.

En el final de la pesadilla militarista, el lugar de moda era el Einstein. Una casona en Cordoba y Pueyrredon, casi enfrente de donde estaba la mítica Cueva de Sandro donde tocaron Manal y Los Gatos tres lustros antes. Quizás ese sea el “Rock Argentino Corner” en un futuro lejano.

En el Einstein, que era de Chaban, Sergio Aisenstein y un alemán temible que se llamaba Helmut, tocaban todas las semanas tres bandas nuevas. Soda Stereo, Sumo y Los Twist. También tocaron ahí Los Violadores, Alphonso S´entrega, Los Encargados y Alerta Roja.

Los Twist fueron el proyecto inicial de Melingo en sociedad con Pipo.

Se cruzaron por primera vez en una pizzería de San Telmo donde Pipo entró con otro más y un par de guitarras a hacer un mini show. El público no era lo más refinado de Buenos Aires, así que el salir airosos de esa emergencia artística convenció a Dani Melingo e inmediatamente le sugirió a Pipo integrarse a un proyecto que tenía con El Gonzo llamado el Chacarita Twist.

Subyugados por el estilo artístico de los Stray Cats, el trío de rockabilly conformado por Brian Setzer, Slim Jim Phantom y el baterista Rocker, muy exitosos en esos años, Melingo y Cipolatti a todo jopo salen a buscar una cantante.

Melingo entonces encara en busca de una de las Bay Biscuits: ellas eran Vivi Tellas, Isabel de Sebastian, Diana Nylon y Fabiana Cantilo principalmente. Fabi era la apuntada por Melingo integrándose inmediatamente al proyecto Los Twist. Se sumarían después el baterista Polo Corbella y Cano al bajo.

Charly Garcia obviamente se convierte en fan del grupo, de manera que los invita a grabar un disco con su producción.

En tres días y dos noches hacen “La Dicha en Movimiento”, el disco que abrió la ventana del rock divertido y el consumo irónico en nuestras pantallas cerebrales.

Hasta ahí el rock para nosotros era una cosa seria, desde Los Twist pasó a ser algo importante.

Eran el Rockabilly Circus de la noche porteña. Sus shows empezaban a plagarse de freaks anti sistema que se mezclaban con los hippies retirados y los punks tardíos que inundaban los pubs donde tocaban. Todo era alegría y desenfreno, bajaba del escenario unas ganas de fiesta todo el día de la que no podías abstraerte.

Todo en medio de ese aire impregnado de dolor que salía de las cloacas , ahora abriéndose, de la dictadura reciente.

La dicotomía existencial era palpable, en las avenidas, las radios, en los supermercados, el transporte público y en los colegios. Todo estuvo perdido, pero llegábamos nosotros. La alegría no era solo brasilera, los dinosaurios desaparecerían. Charly le ponía letra a la situación imperante, mientras producía el disco debut de Los Twist que la musicalizaban. Ni Hollywood aprendió tanto.

En tres días y dos noches, dijimos, grabaron el disco entero, que se apuraron a sacar el 17 de octubre. El Disco se llamó así porque en el Manual de la Policía Federal que siempre portaba Pipo Cipolatti, cuando buscabas el significado de la palabra cocaína aparecían las acepciones Raviol y La dicha en movimiento.

Los interesados en la etimología del psicofármaco eran además de Pipo, Daniel Melingo y Fabiana Cantilo. Otros fundadores de los Twist.

Tampoco sería casual que uno de sus éxitos terminara con el coro a los gritos exclamando. “¡Los Twist, Gardel y Perón!”, casi como un mantra enloquecido. Iniciando nuestro polémico a esta altura “Consumo Irónico”. Alabar lo detestable, elevar lo miserable, para que su caída sea de más arriba. Con esos subtextos se estaba escribiendo el manifiesto de la nueva cultura joven.

El anecdotario de esas 30 horas que duró exactamente la grabación de La Dicha en Movimiento es tan inabarcable como incomprobable. Desde las visitas de Luis Alberto Spinetta y Gustavo Santaolalla, gratamente sorprendidos por la nueva propuesta, hasta los aportes y caprichos de Charly.

A la banda se sumaron los teclados de Andrés Calamaro y el propio García.

Durante las primeras horas de trabajo, el primer día digamos, los chicos grabaron todos los temas que tenían en su repertorio, en una secuencia vertiginosa. Uno detrás de otro, como quien diría. Esa noche Charly le suma algunos teclados con una pequeña ayuda de Andrés. Al día siguiente se graban las voces y coros, donde Charly se rinde ante la onda de Fabiana Cantilo. Les marca las líneas del coro de “Cleopatra, la Reina del Ritmo” agregándole el “… Tutumba… tutumba…”, muy a lo Charly propiamente dicho, hasta que empezando a anochecer los echa a todos de buena manera del estudio. Cuando se quedó solo le dio las puntadas finales a la obra. Al tercer día se finiquitaron detalles y esa misma tarde Charly partió con el master en taxi hacia las oficinas de Daniel Grinbank, donde esperaba también Pelo Aprile de Interdisc para observar, desde el business, con qué se iban a encontrar.

Y se hallaron frente al disco más disruptivo del rock argentino de los últimos 10 años. No me atrevería a afirmar de toda la historia del rock argentino porque Artaud salió en el 73. Diez años antes, casualmente o no, váyase a saber.

Rock acelerado con letras plagadas de brillantes sarcasmos y finas ironías, dotadas con un humor muy de código en esos días, sobre todo para los jóvenes rockers que habían aprendido que la música no cambiaría a la humanidad, y eso tampoco era algo para tomarse muy en serio.

Ahora el rock argentino, con Los Twist, Sumo, Virus, Los Abuelos de la Nada, Soda Stereo, Los Encargados, Alphonso S´entrega y Charly Garcia se bailaba. Y con todos ellos entre muchos más serían la banda de sonido de los brillantes años 80´s post dictadura.

La Dicha en Movimiento tenía una tapa que remitía lejanamente al Never Mind the Bollocks de Sex Pistols por un lado, y a las kermesses de los clubes de barrio por el otro. De un amarillo que Nebur, el creador de la portada, tomó de una promoción en los supermercados de Pepsi, donde aparecen dibujos de serpentinas entre letras de distintas tipografías, era una portada que llamaba la atención. Más cercana a las de Club del Clan que a las de Serú Girán, lo cual decía mucho en aquel tiempo.

Músicas que no llegan a los 3´, excepto en un par de canciones como por ejemplo en el alegato vibrante de “El Primero te lo regalan, el segundo te lo venden”, de la pluma de Cipolatti con temática obvia. Después están la crónica beatnik lisérgica “Pensé que se trataba de cieguitos” acerca de una áspera detención policial y el protocolo seguido por la autoridad del momento para con el detenido. “25 estrellas de oro” que es un tributo al Boca Juniors campeón de los años 70´s que en el estribillo nombra al equipo titular con el agregado de Brizuela Mendez que era el conductor del programa ómnibus de los domingos “La feria de la alegría” en la tele una década atrás, como el 11 titular. Agregado solo porque les rimaba con la estrofa anterior. Compuesto por el dúo Melingo-Cipolatti en un bar de un tirón, recitando estrofa tras estrofa en unos diez minutos.

A las canciones originales de Los Twist agregaron un cover de Peggy Lee, “Lo Siento”, una balada famosísima que aca cantaba Violeta Rivas en los Sábados Circulares de Pipo Mancera, otro gran programa kilométrico que ocupaba todo el sábado en canal 13. Mas “Quien puso el bomp” de los mexicanos Teen Tops, un hit continental de 1960. Para terminar los covers con “Es una Locura” de los Pick Ups de Horacio Ascheri, los reyes del twist en este pintoresco rincón del mundo, también en los principios de los 60´s.

No dejaba todo esto de ser un statement muy novedoso esas canciones ajenas 20 años después de ser descartadas por la generación que trajo a Los Beatles, Almendra y Bob Dylan.

Quizás era la primera nostalgia de los baby boomers nacidos con el rock.

El look escénico de Los Twist era tan trabajado como sus partituras. Está bien que a los 20 todo te queda bien, pero éstos estaban en el borde. Sombreros, tiradores y zapatos bicolores, mas las minis de Fabiana y los anteojos de carey de Pipo, los seis juntos en el escenario eran dinamita.

Los Twist en un show mítico: Marabú 1983

“La dicha en movimiento” aún hoy moviliza al escucharse. Fue el opening act ideal para recibir, poco más de un mes después, “Clics Modernos” de Charly Garcia.

Es menester recordar que Garcia, para tocar en su nuevo plan solista post Serú Girán, se llevó de Los Twist al Gonzo Palacios, a Daniel Melingo y a Fabiana Cantilo, para incluirlos en sus presentaciones.

Pipo, por su parte, siguió con Los Twist unos discos más, algunos tan brillantes como “La dicha en movimiento”, pero sin el contexto original. Se convirtió en abnegado padre, actor cómico nacional, showman pionero, sigue tocando en vivo y grabando discos, distinguido como persona de interés cultural por la legislatura de CABA, y reconocido ya por tres generaciones de argentinos lúcidos.

Una estrella que nunca se apaga, un ser de luz para sus amigos, eso es Pipo Cipolatti.

Aunque se empeñe en ocultarlo,

Daniel Melingo, por lo suyo, es una catarata de talento. Que cada tanto suele juntar a sus amigos en los escenarios.

No hay mucho más que pedirles.

Para terminar, lo bueno de recordar a Los Twist, es que se los recuerda con sonrisas.

===>#ELSIESTERO, anécdotas de las mejores Bandas del Mundo Domingos de 17.00 a 18.30 hs. 105.1FM www.fmsos.com.ar

 

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