Charly García y La Máquina de Hacer Pájaros: reeditarán el primer disco a 50 años de su lanzamiento
La nueva edición del álbum debut llegará en vinilo dorado e incluirá una historieta inédita de Crist, realizada junto a su hija, Verónica Reinoso, para celebrar el medio siglo de su publicación.

Se viene una reedición del primer disco homónimo de La Máquina De Hacer Pájaros por los 50 años de su publicación. Será en formato vinilo dorado y con una nueva historieta de Crist en la tapa.
Fue el grupo que armó Charly García tras la separación de Sui Generis junto a experimentados músicos como el exintegrante de Pescado Rabioso, Carlos Cutaia (teclados), Óscar Moro, que venía de tocar en Los Gatos (batería) y el ex-Crucis José Luis Fernández, además del guitarrista Gustavo Bazterrica, que ya era una revelación y que años después formaría parte de Los Abuelos de la Nada.
En noviembre de 1976 salió La Máquina de Hacer Pájaros, en una época marcada por el rock sinfónico y el jazz rock, con bandas como Crucis, Arco Iris y M.I.A. El disco salió en plena dictadura militar.
Esta nueva edición tiene como novedad la funda que cubre la tapa. Se reemplaza la historieta original de Crist por una nueva, hecha por el dibujante junto a su hija, Verónica Reinoso. Los mismos hombrecitos de la historieta de 1976 se reúnen en la portada 50 años después y mantienen nuevos e hilarantes diálogos.
La historieta original de Crist tiene una historia propia: Charly se inspiró en una tira del dibujante, “García y La Máquina de Hacer Pájaros”, para bautizar al grupo. Esa tira ocupó la tapa y la contratapa del disco, y en ella el protagonista presentaba a la banda como “un pájaro progresivo”, por lo que el regreso del dibujante a la portada cierra un círculo.
En 1976, Charly García dejó atrás el estilo que venían teniendo sus letras y, a la vez, empezó a hacer una música más elaborada y con otras temáticas, siguiendo el rumbo ya trazado en el último álbum de Sui Generis. Los pájaros eran el vuelo de la música y la máquina, la batería tecnológica y humana que la generaba.

La banda tuvo fuertes influencias de Genesis, Yes, Camel, Pink Floyd, Focus y Steely Dan, y el propio Charly la llegó a definir como “el Yes del subdesarrollo”. Entre los clásicos del disco se destacan “Bubulina” y “Cómo mata el viento norte”.
Según publicó la discográfica en un comunicado, hay una leyenda que cuenta que al ofrecerle a Oscar Moro ser el baterista (a fines de 1975 o principios de 1976), Charly le hizo escuchar “Head Hunters” de Herbie Hancock, en especial el primer tema, “Chameleon”, como referencia estética.
En su corta vida el grupo grabó solo dos discos: La máquina de hacer pájaros y Películas (1977), que suele considerarse una obra cumbre de la discografía de García.
“La Máquina surgió por una especie de necesidad mía de querer tener un grupo para tocar en vivo porque tenía un montón de canciones compuestas. Desgraciadamente, en este país no hay demasiados buenos músicos profesionales como para que exista la posibilidad de trabajar con ellos; es necesario armar un grupo o recurrir a gente amiga para poder hacerlo”, sostuvo Charly García sobre el origen de la banda a la revista Pelo, en 1977.
El artista exploró un nuevo terreno musical dominado por los grandes grupos de la época. Se acercó a un sonido más complejo y cercano al rock sinfónico que sacudía al mundo por aquello días. Un proyecto que nació luego del final de Sui Generis junto a Nito Mestre y la búsqueda de nuevos horizontes musicales.
“La primera propuesta de La Máquina fue de hacer una música arreglada y que sonara igual en los discos que en vivo cosa que en Sui Generis no se daba; tenía un sonido determinado en discos y otro en vivo”, explicó Charly por aquellos años. “Se trata de elevar el alma a una música que sea linda pero no muy intelectual, una música popular”, agregó.
La expectativa por este nuevo trabajo de García fue tan grande que su compañía discográfica le permitió usar entre 250 y 300 horas de grabación en los estudios ION, todo un récord para la época. En este álbum también hay coros de Nito Mestre, María Rosa Yorio, Héctor Dengis y Ana Quatraro.
“Cómo mata el viento norte”, “Rock”, “Por probar el vino y el agua salada”, “Bubulina” y “Boletos, pases y abonos”, entre otras, son algunas de las piezas de este trabajo que hoy son clásicos de nuestro rock. “El primer long play nuestro es indefinido estilísticamente. Cuando me fui de Sui Generis pasé seis o siete meses componiendo, pero sin ninguna limitación, ningún estilo, porque ya no tenía ningún grupo”, describió el cantante y tecladista sobre estas canciones.
Las presentaciones en vivo
La historia del grupo comenzó a tomar forma durante un largo ciclo de recitales en un pequeño teatro céntrico, ubicado en el piso de arriba de un bowling, llamado La Bola Loca, de mayo a julio del ‘76, con un total de 48 shows, que iban de jueves a domingo, incluyendo dos funciones los viernes y sábados, contó el sello discográfico Sony a través de un comunicado.
Tras la salida de este trabajo, La máquina salió de gira por Córdoba y Rosario, con una presentación oficial en el Teatro Astral, con cinco fechas. En 1977 grabarían su segundo álbum, Películas.
“Hicieron una gira donde llegaron a Punta del Este y también tocaron en Montevideo, en 1977. Lo más importante fue el show en el Luna Park, cuando adelantaron los temas de su segunda placa. En aquellos días estaban a punto de separarse y brindaron un show con mucho vestuario. Algo Glorioso. Lo curioso es que tenemos una película de Sui Generis, pero no tenemos nada visual de esta banda”, contó el periodista y escritor Roque Di Pietro, autor del libro “Esta noche toca Charly”.
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