Discos Nacionales

Charly García, Soda Stereo, Virus, Fito, Sumo y muchos más: discos nacionales que cumplen 35 años

Fueron varios los álbumes publicados en 1987. Muchos de ellos tuvieron muy buena respuesta por parte del público. Recordamos algunos de ellos en este especial.

Algunos de los discos de rock nacional que salieron en 1987.

“Parte de la religión” – Charly García

Es el cuarto trabajo de estudio del artista como solista. Este álbum, con temas como “Buscando un símbolo de paz”, “Rap de las hormigas”, “Rezo por vos”, junto a Luis Alberto Spinetta, “No voy en tren” y “Adela en el carrousel” son algunos de los éxitos del álbum.

Parte de la religión fue un cierre perfecto para aquella seguidilla de excelentes trabajos de Charly García como Yendo de la cama al living, Clics modernos y Piano Bar. El músico lo grabó en los estudios Panda, Sigla, en Río de Janeiro, y en Nueva York, en los estudios Chung King House of Metal y Electric Lady, con la producción de un viejo conocido de la consola, Joe Blaney.

García se ocupó de casi todos los instrumentos. Como invitados en el estudio, el exintegrante de Serú Girán tuvo a Os Paralamas do Sucesso (en percusión) y David Lebón. Fernando Samalea fue el encargado de las baterías durante la grabación.

En las presentaciones en vivo, el artista estuvo acompañado por Carlos García “El Negro” López en guitarra, Fernando Lupano en bajo, Samalea en batería, Fabián “Zorrito” Von Quintiero en teclados, Alfi Martins en teclados y Fabiana Cantilo. Paula Toller, una reconocida cantante brasilera que formó parte del grupo Kid Abelha, fue la invitada en el estudio para el estribillo de “Buscando un símbolo de paz”.

“Todo el proceso de hacerlo fue muy feliz. Empezar a grabarlo acá fue muy lindo, aún con un poco de locura capitalina. fue recreativo. LO de Brasil fue genial porque grabábamos día por medio; así fue que íbamos a la playa y qué se yo. Paré un poco el nivel de la cabeza y pasamos a la frecuencia brasileña. En Nueva York siguió el placer máximo, ahí grabé casi todo de nuevo. La pasamos muy bien”, describió Charly a la revista “Rock&Pop”.

“Ciudad de pobres corazones” – Fito Páez

Es el cuarto disco de Fito Páez. “Tal vez el disco que nunca quise escribir”, lo definió en una oportunidad. Editado el 15 de junio de 1987, el álbum está marcado por el asesinato de tres mujeres (noviembre de 1986) de tres mujeres, entre ellas su abuela y su tía a las que siempre describió como dos madres. Un trabajo por momentos oscuro, con melodías más pesadas y letras cargadas de impotencia y bronca.

Todo este sentimiento está presente en canciones como “De 1920″ o “Ciudad de pobres corazones”. “El tema ‘1920′ está dedicado a las viejas. Primero me llama la muerte por teléfono y yo le contesto. Yo hablo con la muerte y no la nombro ’muérdele la cola, sácale los dientes’. Es una alimaña que viene y se va. No hay que darse manija. Es una hija de puta”, describió Páez en una entrevista con la revista Rock&Pop, a pocos días de la salida del disco. “Pompa Bye Bye” también refleja una situación parecida: “Puede tener mil lecturas cada uno lo agarra de acuerdo con su rollo”.

Fabián Gallardo, Tweety González, Fabián Llonch y Daniel Wirtz participaron de la grabación que tuvo a varios invitados como Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo, Gabriel Carámbula, Osvaldo Fattoruso, Pablo Rodríguez y las Viudas e Hijas de Roque Enroll. “Está hecho en función de un film. Lo armé como si fuera una película. Arme primero toda una película en mi cuca. Me gusta cómo quedó armado”, describió Fito sobre el lugar que ocupan los temas en la obra.

“Soy bastante neurótico. Me veo bastante suelto, aflojé los tensores. Que el folclore, que la política, que el rock, mis rollos de mierda. Dejé un poco todo eso. Me siento más tranquilo”, contó sobre el momento que estaba viviendo. “Lo que dice la letra de ‘Bailando hasta que se vaya la noche’ es eso. Soy medio zarpado, vivo al mango, a veces soy un tarado, por momentos no”, completó.

“A las piedras de Belén”, “Gente sin swing”, “Ámbar violeta”, “Bailando hasta que se vaya la noche”, “Dando vueltas en el aire” y “Track Track” son otras de las cancines de la placa.

“Ruido Blanco” – Soda Stereo

Para 1987, Soda Stereo era una de las bandas más importantes en Latinoamérica. Con tres discos publicados -el debut homónimo, Nada Personal y Signos- Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti habían logrado un sonido en vivo poderoso, con nuevos arreglos y la aceptación del público en cada país que visitaban.

“A medida que se sucedían las presentaciones de Signos pusimos manos a la obra para producir nuestro álbum en vivo. Lo que estaba ocurriendo con la banda en el escenario era increíble. Estábamos felices, cada vez tocábamos mejor y las canciones cobraban un vuelo que en los discos no estaba registrado. Los arreglos de viento que habíamos hecho les daban mucha potencia a los temas”, recordó Zeta en su libro “Yo conozco ese lugar”.

Durante la gira, la banda comenzó a gestionar distintas cuestiones técnicas que necesitaban para tener un disco en vivo. Comenzaron a grabar algunas de las presentaciones, como pasó en Perú donde consiguieron un estudio móvil de 16 canales con cinta de media pulgada cuando el estándar de la época era de 24 canales y en cintas de dos pulgadas. “Grabamos lo que pudimos y otros temas se perdieron”, recordó el bajista de Soda Stereo.

En México tuvimos la posibilidad de tocar con The Supremes, el clásico grupo de voces femeninas negras. Por esos días estaban de gira por el país, presentándose en el ultimo piso de un hotel. Las conocimos en un programa de noticias mexicano en el que ellas estaban promocionando su show. Pegamos muy buena onda y se nos ocurrió invitarlas a sumar unos coros. La idea gusto, así que lo hicimos y quedó genial”, completó el músico.

Para poder concretar la idea, el equipo de producción de Soda se puso en contacto con el ingeniero de sonido Mario Breuer, a quien convocaron como asesor técnico porque había trabajado en los Estados Unidos y estaba al tanto de las últimas tecnologías.

Aparecieron ideas de grabarlo en Jamaica o en Hawaii. Finalmente, los músicos se instalaron en Barbados, en el estudio Blue Wave, que pertenecía al cantante Eddie Grant. Cerati, Bosio y Alberti se interesaron con el lugar al descubrir que Sting grabó en esa sala The Dream of the Blue Turtles -su disco debut como solista- y los Rolling Stones las canciones de Dirty Work.

Para Ruido Blanco se utilizaron pistas de las grabaciones originales y se agregaron algunos instrumentos regrabados. “Las grabaciones que el grupo tenía de los shows eran desastrosas. Ellos no tenían sus propios equipos de grabación. Los alquilaban cuando llegaban a cada ciudad. Fueron shows en Chile, Perú, Venezuela, Colombia y Costa Rica, entre otros países. Algunos estaban en malas condiciones. El hecho artístico superaba cualquier cosa. Hoy escucho ese disco y se me pone la piel de gallina”, recordó Mario Breuer a La Viola.

“Me emocionaban muchos los gritos. Me encargué de automatizar al público en las pistas. Había uno real y otro digital, un loop con todos lo pedazos. Hay mucha gente que no lo puede creer. Lo fui haciendo a mano por las noches. Cuando se pusieron a buscar el nombre del disco, sugerí que había dos protagonistas: Soda y el público. “Pongámosle Ruido Blanco y quedó. Era muy intenso ese zumbido de la gente”.

Los días en el estudio para los Soda fueron tranquilos, principalmente por las características del lugar. “Fueron como unas vacaciones básicamente porque veníamos de una gira extensa y cansadora. De golpe nos encontramos en un lugar con una piscina a nuestra disposición rodeada de palmeras y aunque no tuviéramos tiempo de utilizarla era un marco espectacular para intentar relajarnos: hacer ruido blanco fue un verdadero placer”, concluyó Zeta Bosio.

“Mientras se hacía la masterización del disco se empezó a pensar en la tapa. La idea era buscar algo representativo. No recuerdo cómo llegó la idea del pájaro de Nasca. Recuerdo que hicimos un ida y vuelta con ellos. Terminó saliendo y quedó como una idea gráfica para la placa. Al mismo tiempo se buscó de reproducir algo fotográfico y con cierto relieve. Apareció el proyecto de hacerlo en yeso que trabajamos con Marcela Barreiro”, recordó Caito Lorenzo, autor del arte de Ruido Blanco.

“Fue un complemento muy artesanal con fotos del tipo fotocopias que pinté ligeramente a mano. Lo mismo pasó con las formas internas del álbum. Están retocadas en algunos tonos muy tenues y pastel. Cuando llegó el momento del revelado vimos que la temperatura color de la foto se había alterado. En vez de ser blanco dio ligeramente amarillo, más cálida, y no era el blanco del yeso. Estábamos con poco tiempo y terminamos aceptando ese tono final. No era la intención pero hay veces que pasan estas cosas”, completó Caito.

“After Chabón”- Sumo

“Soy italiano, pero estuve mucho tiempo en Escocia, en un colegio. Seis años. Después viví tres años en Roma y siete años en Londres. Cuando llegué a la Argentina no vine directamente a Buenos Aires sino a las sierras de Córdoba, donde me quedé un año para desintoxicarme junto con el que hoy es mi manager, un argentino que conocí en el colegio, y su esposa. Ellos vivían una vida idílica, con los nenitos, el perrito y las gallinas”, sobre su años de formación (Revista Humor, marzo de 1985).

Así se definía Luca Prodan. El cantante le puso otro color al rock nacional con su particular interés por distintos estilos que marcaron a otros artistas de la época. After Chabón fiue el tercer y último disco de la banda con temas como “Crua Chan”, “No tan distintos”, “Mañana en el Abasto” (una genial descripción porteña del barrio porteño), “Lo quiero ya” y “Noche de paz”, entre otras.

“Este disco (After Chabón) empieza con ‘Crua Chan’ muy fuerte. Es el grito de guerra del clan escocés al que pertenece mi madre, los Pollocks. Es importante porque yo tengo mucha sangre escocesa. Después viene ‘No tan distintos’ que habla de una cosa personal mía. O sea que no le importa a nadie. Sigue con ‘Banderitas y globos’, un tema viejo de Sumo, de la época de Malvinas, cuando todo el mundo andaba con banderitas. Tiene que ver con un tipo que piensa que está re bien, cuando en realidad está re mal, como estaba Galtieri… ‘Hola Frank’ es una cosa totalmente improvisada. Se llama así porque Frank Zappa hacía cosas así, improvisada”, la opinión de Luca sobre el tercer disco de Sumo.

La presentación oficial del disco fue el 10 de octubre de 1987 en el estadio Obras Sanitarias con la participación invitada de de Andrés Calamaro. Germán Daffunchio, Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Alberto “Superman” Troglio y Roberto Pettinato fueron los cómplices perfectos de Luca para la creación musical de Sumo.

“Superficies de placer ” – Virus

Este séptimo trabajo de la banda formada en La Plata, que llegó a las disquerías el 20 de septiembre de 1987, vendió más de 30 mil copias en el mes de su lanzamiento. Los músicos viajaron a Río de Janeiro para darle vida a esta obra que estuvo marcada por la enfermedad de Federico Moura.

En un principio, el estado de salud de su cantante no alteró los planes en el estudio Som Livre. Virus mantuvo su estilo de trabajo de sus anteriores discos como Locura: primero se grabaron las bases, después las guitarras y teclados, y por último la voz. A Federico le gustaba estar en cada una de las sesiones y hasta se pensó que podía ser el productor junto a su hermano. Una neumonía llevó al cantante a hacerse unos estudios. El resultado impactó fuerte en el seno del grupo ya que el test comprobó que tenía Sida.

“Fuimos muy contentos a Río de Janeiro a grabarlo en los estudios que eran de Roberto Carlos. Era un lugar que estaba muy bien equipado. Estábamos en un departamento hermoso. Federico llegó con problemas de salud. Ese disco coincide con el fin de un ciclo. Se hizo los estudios y salió positivo. Eso cortó la alegría que teníamos. Eso marco el estado de animo”, recordó el baterista Mario Serra a La Viola.

“La parte musical se trabajó muchísimo. Siempre nos pasa que con el disco se nos viene toda esa historia que fue un drama. Con Jorge Caterbona hicimos un par de videos. Estaba todo muy lindo con una perspectiva para la banda como tocar en los Estados Unidos y México. Todo después se estrelló”.

“Mirada speed”, “Danza narcótica”, “Polvos de una relación”, “Encuentro en el río” y el que le da nombre al álbum fueron algunos de los cortes. Roberto Jacoby -quien ya había aportado letras en otros discos de Virus- escribió siete de los 11 temas.

“Recuerdo que acompañé al productor Oscar López al aeropuerto y nos encontramos con Charly García que también iba a grabar en el mismo estudio”, contó el baterista de Virus.

“Superficie de placer sin dudas contiene el punto más alto, poética y musicalmente que alcanzó Virus. No fue un disco exitoso comercialmente hablando y eso quizá le dio un valor agregado ya que tuvo para nosotros como significados más profundos e íntimos que nada tenía que ver con llegar a ser un boom de ventas o hacernos más famosos”, describió Marcelo Moura en su libro.

Y completó: “Este fue el último trabajo que nos dio la dicha de compartir con Fede, la dimensión infinita de su don y el amor incondicional por lo que juntos habíamos logrado conformar como equipo. Resume el conjunto de ideas, melodías, letras, estética y por sobre todas cosas, Actitud que habíamos logrado construir”.

“Yo te avisé” – Los Fabulosos Cadillacs

Los Cadillacs sorprendieron un año antes con su disco debut Bares y fondas. Temas como “Yo quiero morirme acá”, “Basta de llamarme así”, “Galápagos” y “Silencio hospital” fueron el puntapie inicial para un nuevo estilo que llegaba al país marcado por el revival ska y la new wave. Bandas como Madness, The Specials, The Selecters o Bad Manners, entre otras, influenciaron las canciones de este grupo integrado por siete músicos.

Vicentico, Flavio Cianciarulo, Aníbal Rigozzi, Fernando Ricciardi, Mario Siperman, Naco Goldfinger, Sergio Rotman, Daniel Lozano y Luciano Giugno (El Tirri), ingresaron a mitad de 1987 al estudio para registrar Yo te avisé.

“Fue un disco fundamental para nosotros”, recordó Mario Siperman, tecladista, a La Viola. “Habíamos grabado Bares y fondas por el sello Interdisc. Pero como al tiempo la compañía había entrado en convocatoria de acreedores por quiebra firmamos un nuevo contrato con CBS”, agregó el músico.

“Teníamos las canciones muy ensayadas. Encontramos nuestro sonido con una referencia del ska ingles. Nuestro anterior trabajo estaba un poco insinuado pero estaba verde. Tuvo mucho que ver que habíamos escuchado muchos discos que llegaban de Inglaterra como The Specials, Bad Manners o UB40 que hacían más del reggae”.

Andrés Calamaro fue el productor de Yo te avisé. “Fue muy buena su participación. En esa época venía de producir a muchos artistas como Don Cornelio y la Zona y Los Enanitos Verdes entre otros. Estaba en un momento espectacular como productor, con toda la alegría y motivación que el produce dentro de un estudio. Era una usina de ideas y propuestas”.

Según contó Siperman, los Cadillacs se encargaron de la producción. Entraron a grabar en el el estudio ION y se tuvieron que adaptar a la metodología propia de trabajo. “El genio del dub”, “Mi novia se cayó en un pozo ciego” y “Yo no me sentaría en tu mesa” fueron los cortes de difusión. Sobre el segundo de estos temas, Mario recordó: “Tuvimos problemas porque la letra decía ‘carajo’ y cuando nos invitaron del programa de Juan Alberto Badia nos pidieron que no dijéramos esa palabra. Nosotros la dijimos y trajo algunos inconvenientes. Badia se enojó. Estuvo bien que lo hiciéramos”.

En el caso de “Yo no me sentaría en tu mesa coincidió con la invitación que tuvo la banda por parte de la juventud radical para formar parte de un show. El nombre del tema salió durante la conferencia de prensa donde estaban también integrantes de otros músicos como Los Abuelos de la Nada y Los Enanitos Verdes. Cuando fueron llamados por Jesús Rodríguez, Los Cadillacs decidieron no formar parte. “No nos sentamos en esa mesa porque detrás hay carteles de la Juventud Radical, y nosotros no somos radicales. Y porque no compartimos ninguna mesa con quiénes votaron la Ley de Obediencia Debida’”, sostuvo una crónica de la época.

“Aquellos días coincidieron también con un recital que brindamos en ATC con gente que cayó en el lago. Empezamos a tocar mucho en discotecas de Buenos Aires y del interior del país. Había semanas que actuábamos jueves, viernes, sábados y domingos”, recordó Siperman.

El tecladista eligió como favoritos los temas “El genio del dub” (que no faltó en ningún recital del grupo) y “uno medio lento” llamado “Muy, muy temprano”. “Hay una curiosidad con este disco. Por un tema de duración, nos pidieron que cada lado del vinilo no podía ser superior a los 20 minutos. Nos quedó afuera la canción ‘Siempre me hablaste de ella’ que la terminamos grabando en nuestro siguiente disco El ritmo mundial. Era una canción de Yo te avisé que quedó afuera por un tema de soporte físico”.

“El ritual de la banana” – Los Pericos

La banda surgió como un grupo de amigos que a mediados de los ‘80 se divertía tocando. Estaban los temas de Toots & The Maytals, Bob Marley, Peter Tosh, todas figuras del reggae. El primer disco de Los Pericos, publicado en 1987, tenía “El ritual de la banana” que rápidamente se transformó en un hit que no podía faltar en ninguna fiesta.

“También estaban ‘Jamaica reggae’, ‘Nada que perder’ y ‘Movida rastafari’ entre otras canciones. De un día para el otro empezaron a sonar en las radios. La primera fue la Rock & Pop. Hasta algunos familiares y amigos de los músicos llamaban a las radios para pedir las canciones.

“La grabación fue un viaje de egresados. Algo muy divertido. Fue todo muy repentino: pasamos de un demo grabado en junio a estar trabajando en un primer disco en septiembre. Berlín Records y EMI apostaban a algo nuevo, en poco tiempo y en horarios raros con Javier Calamaro como productor en Panda”, sostuvo Juanchi Baleirón a La Viola.

El guitarrista destacó que fue muy importante la presencia de Javier en el estudio. “Él nos optimizó el tiempo al tener experiencia en grabaciones. Tenía casi nuestra edad y nos ordenó un poco. No se fue por las ramas y buscó no complicar las cosas. Había que aprovechar la frescura del grupo y por eso lo grabamos casi en vivo. Al día de hoy, El ritual de la banana transmite todo eso más allá del hit. Se metió en todos los viajes de egresados del año 88. Nadie se esperaba un disco así”.

Los Pericos aprovecharon el poco tiempo que tenían y el presupuesto que le había dado el sello discográfico. “Le sacamos el jugo y salió un disco icónico. Quizás en ese momento no lo sabíamos pero es un trabajo que marcó un tiempo para una generación y para la música argentina”, destacó Juanchi.

“Lo grabábamos con los instrumentos que teníamos, con lo que pudimos, con mucha inspiración y sin ser conscientes de lo que estábamos haciendo. Es increíble ya que lo grabamos en 145 horas en 24 canales. Mucha locura, contagio y novedad. Cantando en un inglés extraño que no se entendía y con un ritmo bailable”, describió Juanchi.

“Fue como una trompada. Estábamos en todos los programas, revistas y hasta en una película (”El profesor punk”). Nos habían decretado poco tiempo de existencia y acá seguimos. Fue el gran espaldarazo”.

Como anécdota, el guitarrista recordó que grababan desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana. También grabaron una versión de “Bush Doctor” de Peter Tosh pero que a último momento lo dejaron afuera porque sonaba medio raro. Otra canción que no quedó en el disco fue ‘La nueva frontera’, cantada en castellano, que ya estaba impresa en la tapa del disco que se mando imprimir antes de terminar la música. Apareció como tercer tema del lado B y terminamos poniendo en su lugar una versión dub de ‘Nada que perder’. Cuando se hizo el CD, confundieron ‘Movida Rastafari’ con ‘Nada que perder’ y quedó mal el orden”.

Don Cornelio y la zona – Don Cornelio y la Zona

Otra de los discos debut que tuvo 1987 fue el de Don Cornelio y la Zona. Un sonido novedoso que marcó a la época con canciones como “Imagen proyectada”, “La primera línea”, “Tazas de té chino” y “El rosario en el muro”. Sin lugar a dudas, la canción que le abrió las puertas al grupo fue “Ella vendrá” que sonó en todas las radios de la época.

“Éramos muy románticos en un principio. En el segundo trabajo, Patria o muerte, nos dimos vuelta: nos metimos para adentro y sacamos toda nuestra bronca. Fue un disco psicológico, que tuvo mucho que ver todo lo que estaba viviendo por aquellos años. Está influenciado por la obra de Alejandra Pizarnik y Ian Curtis de Joy Division”, recordó Palo Pandolfo en una entrevista con La Viola.

Y agregó: “Yo tenía 22 años y sentía un quiebre con la imagen paterna. La cultura del rock llegó a un techo en el ‘88, con todo ese postpunk. En los ‘90 se terminó todo eso y nació lo alternativo, con bandas como Pearl Jam, Nirvana y Soundgarden. Fueron los años del grunge. Pero por el otro lado, estaba el britpop con Oasis y Blur”.

Ese primer álbum de Don Cornelio tuvo como productor a Andrés Calamaro, importante para dar el sonido que buscaba el joven grupo. “Trabajar con él fue todo un aprendizaje, yo era muy chico. También volví a trabajar con él para el disco Espiritango de Los Visitantes. Recuerdo que viajé con las cintas a Madrid. Me pasó a buscar por el aeropuerto, en una camioneta, con los integrantes de Los Rodríguez”.

Por Carlos Iogna Prat

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