Peter Frampton

Medio siglo del álbum de Peter Frampton que redefinió el impacto de las grabaciones de rock en vivo

‘Frampton Comes Alive!’, publicado a principios de 1976, marcó a una generación y a la vez, representó un hito para la industria musical por su innovación tecnológica que trasladó a millones de hogares, la experiencia vívida de un recital

Por
Guillermo E. Pintos (Infobae)

Se cumplen cincuenta años del lanzamiento de Frampton Comes Alive!, uno de los discos en vivo más famosos de la historia del rock. Hay unos cuantos, y seguramente mejores, pero el impacto de este álbum en vivo originó transformaciones clave en la industria musical, gracias a un innovador híbrido de géneros, su calidad sonora y sobre todo, un éxito comercial sin precedentes para la época.

En términos emocionales este disco de Peter Frampton, cantante y compositor británico integrante de dos bandas de rock relativamente relevantes en los 60 -mucho más Humble Pie que The Herd– que aquí dio el gran paso de su vida como solista, representa un hito de los años 70: es la banda de sonido de una generación (es mi recuerdo de la infancia, por influencia de hermano mayor rockero). Y hasta incluso inspiró una obra de teatro, Luis Alberto llega vivo, escrita por Fabián Casas y dirigida por Alejandro Lingenti (dos amigos). De una u otra manera, el doble en vivo de Peter Frampton está ahí, guardado en la memoria. Y para la superestructura de la industria del entretenimiento de esa época, representó un punto de inflexión inflexión en la producción y el consumo de álbumes en vivo, al presentarse como “el más espectacularmente exitoso en el momento de su lanzamiento”.

El número 232 de la revista Rolling Stone, en febrero de 1977, lo puso en tapa como “la estrella de rock del año”, con una nota de Cameron Crowe -el cineasta que luego contaría su historia de cronista rockero en la hermosa película Casi famosos– que dice en uno de sus párrafos:

“Frampton, de 26 años, comenzó su carrera a los 16 con The Herd, una banda de pop británica muy popular de finales de los sesenta. El grupo se disolvió, sin dinero, en 1969. Frampton y Steve Marriott, de Small Faces, formaron entonces Humble PieFrampton duró hasta el tercer álbum estadounidense de la banda, Rockin’ the Fillmore. Probó suerte como guitarrista de sesión (en Son of Schmillson de Harry Nilsson y All Things Must Pass de George Harrison) y luego como solista. Frampton siempre se consolaba con la idea de que, si fracasaba en solitario, siempre podría volver a tocar como músico de sesión. Consideró esa posibilidad muy real hasta el lanzamiento en enero de 1976 de Frampton Comes Alive!.

En un mes, el LP estaba en el Top Ten. En marzo llegó al número uno durante una semana. Los siguientes tres meses, Frampton Comes Alive! permaneció en el Top Five, dejando espacio para Greatest Hits de The Eagles , Presence de Led ZeppelinBlack and Blue de Los Rolling Stones y Wings at the Speed ​​of Sound de Wings, hasta junio, cuando se apoderó del número uno nuevamente y se negó a moverse durante todo el verano y principios del otoño. Se convirtió en la principal atracción del altamente competitivo verano del Bicentenario. Songs in the Key of Life de Stevie Wonder finalmente destronó a Frampton Comes Alive! a fines de noviembre, después de un récord de 17 semanas en la cima. El álbum ha vendido 7 millones de copias en Estados Unidos y otros 3 millones en todo el mundo; en el mismo período, Frampton vendió casi 2 millones de entradas para conciertos».

Una escena de la obra teatral «Luis Alberto llega vivo», escrita por Fabián Casas e inspirada en el disco de Peter Frampton

Wow. El impacto de Frampton Comes Alive! redefinió el estándar de los discos en vivo en los años 70, a caballo de un repertorio que trascendió géneros y potenciado por un tipo innovación técnica inusual para la época. El propio Frampton desarrolló el álbum entre junio y noviembre de 1975, recurriendo a tecnología personalizada y técnicas de grabación avanzadas para la época. Empleó grabadoras de dieciséis y veinticuatro canales para lograr mayor textura sonora y utilizó cintas que giraban a más velocidad de lo común, permitiendo registrar más información por segundo. Complementó el proceso con reducción de ruido Dolby para aislar la música del ruido ambiental durante las canciones en cuatro recintos distintos. Y sobre todo, incluyó el uso del “talk box”, lo que generó efectos vocales electrónicos en dos de las canciones más populares del álbum.

Por decisión de Jerry Moss, cofundador de A&M Records, el proyecto pasó de un simple LP a convertirse en un álbum doble, bajo el supuesto de que “los compradores de discos querrían más”. Con excepción de pequeñas correcciones en estudio sobre tres canciones, el grueso del material se grabó en directo, sumando la participación de Bob Mayo en guitarra rítmica y teclados, Stanley Sheldon en bajo y John Siomos en batería. Tres canciones se lanzaron como singles y todas alcanzaron el top 15 de la lista Billboard Hot 100. La hazaña comercial se consolidó rápidamente: a los tres meses del estreno, el disco ya lideraba la lista Billboard 200 y logró permanecer diez semanas no consecutivas en el primer puesto.

Pop-rock, baladas y efectos

En lo musical, “Something’s Happening” estableció el tono profético del álbum y marcó el arranque con energía: “¿Quién dijo que este es mi año? ¿Fuiste tú? No puede fallar / Veo un nuevo camino, estarás en mi escenario, cantarás mi canción” canta. La versatilidad de estilos se manifestó en piezas como “Doobie Wah”, en la que se apoya en un sonido y actitud de rock duro al que integró, con sagacidad, el dinamismo vocal y melódico de los Doobie Brothers. La balada “Show Me the Way”, uno de los temás más populares y perennes de su repertorio, incorporó el talk box y líneas de bajo destacadas en una letra de súplica afectiva: “Quiero que me muestres el camino / Te quiero todos los días”. La conmovedora “Baby, I Love Your Way”, con bases de piano Fender Rhodes, remarcó el registro emocional y la preferencia del público.

Las cifras y el legado de Frampton Comes Alive! modificaron los estándares de producción para los discos en vivo: elevó el listón de estas grabaciones con una nitidez sonora que encajaban, como piezas de un rompecabezas completado, con las reacciones eufóricas del público. Eso era lo que transmitían los equipos de sonido de la época, en tiempos de televisión en blanco y negro y programas de radio del tipo Flecha Juventud -conducido por Juan Alberto Badía– como única línea de comunicación con la música del mundo. Un disco de vinilo dando vueltas una y otra vez, hacían toda la magia que se necesitaba en ese tiempo.

===>#ELSIESTERO, Historias y anécdotas de las mejores Bandas del Mundo, Domingos de 17.00 hs. a 18.30 hs. 105.1FM www.fmsos.com.ar

 

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