Airbag cerró el año en River con un show para el recuerdo
El menor de los Sardelli sufrió un esguince cuando comenzó el recital y lo solucionaron con su virtuosismo multinstrumental.

85 mil personas es la capacidad estimada para los shows en vivo en River. Airbag colmó ese número 5 veces en un mismo año, para convertirse en una de las bandas de rock más convocantes de Latinoamérica. Y, sin dudas, podríamos extender esa afirmación a todo un continente que está cubierto de trap y música urbana.
Sus discos -de salida virtual- El Club de la Pelea I y II llevaron a los hermanos Patricio, Guido y Gastón Sardelli a recorrer todo el mundo. Y cuando la rutina sugiere que ya no hay sorpresas, la quinta presentación en el Monumental tenía guardada una carta inesperada.
Si algo caracteriza a Pato y Guido, los guitarristas y cantantes principales de Airbag, es su energía en vivo. Corridas dignas de Axl Rose, saltos que desafían a la gravedad y la destreza que, a veces, puede fallar.
La quinta noche en River comenzó con un show de fuegos artificiales y le siguió el hit Como un Diamante. Adrenalina en el público, lluvia de luces en el cielo y una potencia arrolladora arriba del escenario.
Guido corre y salta, pero su tobillo se movió en una realidad paralela y se cae. Ahí, entre los primeros acordes de la primera canción -de una lista de más de 40 temas- la noche, sin consultar, había decidido cambiar por completo su plan.
Pasaron un par de minutos y el menor de los Sardelli no pudo terminar su ya clásica Vivamos el Momento. El show se frenó y dejaron la escena, situación no habitual en sus décadas de antecedentes en vivo.
Patricio y Gastón regresaron para seguir el recorrido, con Pensamientos y No confies en tu suerte, hasta que en Corazón Lunático Guido reapareció y explicó, con su tobillo al aire, que se había esguinzado.
Desde ese instante continuó sentado, alternando entre guitarra, piano y su regreso a la batería. Siempre cantando y transmitiendo no solo un virtuosismo inoxidable, sino también un profesionalismo acorde a una trayectoria de mas de 25 años. Porque parecen jóvenes de 20, pero ya son muchachos de 40.
¿El resultado? Otro show demoledor. 41 canciones en 3 horas y media, con una nómina plagada de melodías y de hits de estadio. Campo, plateas y populares totalmente colmadas. Y un intercambio continuo de roles entre Pato y Guido: de la guitarra al piano y por momentos, ambos, en la batería.
Mas de 400 mil personas convocadas a lo largo de los 5 River -uno en mayo, otro en junio, uno en octubre y dos en diciembre- todas conectadas por la banda que fusiona baladas, tango y heavy en dosis equilibradas.
Horas en vivo de la mano de una familia que, cuando las situaciones pueden fallar, vuelven a demostrar que el rock no murió y que, por un buen tiempo, seguirá firme aún luego de trastabillar.